Coordenada IV
Las convergencias creativas
Arte, ciencia y tecnología como modos de saber/hacer. El encuentro como desplazamiento mutuo que produce inteligencia colectiva, conocimiento situado y soberanía ciudadana.
Tres modos de saber/hacer
Arte, ciencia y tecnología no siempre fueron mundos separados. La separación fue gradual y tiene su propia historia. En Occidente, la modernidad fue trazando cada vez más fronteras en la que la ciencia se reservó el dominio de lo verificable, el arte el de lo expresivo, y la tecnología el de lo útil.
Hoy, frente a la complejidad de los desafíos que enfrentamos como sociedad, esa fragmentación se vuelve un límite. Los problemas que atraviesan la ciudad —como la crisis climática, la segregación, la disputa por el territorio, o la mediación digital de la vida cotidiana— no reconocen fronteras disciplinares.
Las convergencias creativas son una apuesta por reencontrar esos tres modos de saber/hacer. Una ciudad capaz de sostener ese reencuentro es lo que llamamos una ciudad de convergencias creativas.
El encuentro como desplazamiento
Las convergencias creativas no son una suma de perspectivas. Cuando arte, ciencia y tecnología se encuentran sobre un mismo territorio de pregunta, lo que ocurre es un desplazamiento mutuo en el cual cada modo de saber/hacer se ve obligado a salir de su zona habitual de operación.
El artista que trabaja junto a un equipo de ecólogos en un humedal de Bogotá empieza a hacerse preguntas sobre dinámicas ecosistémicas que en su formación no abordó; y al hacerlo, descubre que sus recursos expresivos pueden dar cuenta de relaciones que los datos ecológicos registran pero no logran comunicar.
En cada uno de estos encuentros, lo que se produce no es una traducción de un lenguaje a otro, sino un territorio nuevo; un espacio de preguntas y prácticas que antes de la convergencia no existía.
Inteligencia colectiva, conocimiento situado y soberanía ciudadana
Cuando estas convergencias se practican de manera sostenida, lo que emerge es una forma de inteligencia colectiva. Una comunidad que aprende a observar su entorno desde las convergencias creativas, está produciendo conocimiento situado; un conocimiento que nace de la experiencia directa del territorio y que se valida en la práctica compartida.
Esa inteligencia colectiva es la base de la soberanía ciudadana como capacidad de una comunidad de producir saber y hacer sobre su propio territorio, de negociar con otros actores desde un conocimiento propio, de imaginar y realizar transformaciones que respondan a sus condiciones concretas.
En una ciudad como Bogotá la soberanía ciudadana basada en convergencias creativas abre la posibilidad de que quienes habitan un territorio sean también quienes producen el conocimiento y las formas de acción que lo transforman.